Statement on the Pennsylvania Report

SPANISH

Pueda que usted conozca de la cobertura de los medios de comunicación de la semana pasada del Informe del Gran Jurado de Pennsylvania sobre abusos sexuales a menores por sacerdotes católicos y que dicho informe hace referencia al Obispo Barres que proviene de su tiempo como el Obispo de Allentown.  El informe acusa al Obispo Barres de no tratar de manera decisiva las acusaciones contra sacerdotes, en particular un sacerdote.  Para ser absolutamente claros, lo que el informe presenta con respecto al Obispo Barres es inexacto y confuso sobre hechos clave.  Durante su tiempo como Obispo de Allentown, el Obispo Barres estaba, de hecho, tan vigilante como ahora a identificar y eliminar sacerdotes abusadores y proteger a los hijos de Dios.  Instamos a todos a llevar a casa y leer la declaración completa con respecto a las imprecisiones en el informe.  La declaración también está disponible en el sitio web diocesano www.drvc.org.

El abuso de cualquier ser humano, especialmente de niños, es un pecado y un crimen terrible.  No debería suceder en ningún lugar y, en particular, no debería suceder en la Iglesia Católica.  El hecho de que sucedió es vergonzoso y el Obispo se ha comprometido a eliminar a los abusadores y evitar cualquier tipo de abuso en el futuro.  Continuamos orando y trabajando por la sanación de los sobrevivientes de abuso.  El informe de Pensilvania se remonta a los últimos 70 años.  Es importante observar el progreso que se ha logrado desde 2002.  También es importante ser preciso al informar o hablar sobre el historial de líderes de la Iglesia que han enfrentado estos terribles problemas.  Claramente, la vigilancia de la Iglesia en esta área nunca puede cesar y, de hecho, siempre debe continuar extendiéndose.

English

You may be aware from media coverage this past week of the Pennsylvania Grand Jury Report on sexual abuse of minors by Catholic priests that Bishop Barres was referenced in the report stemming from his time as the Bishop of Allentown.  The report accuses Bishop Barres of not dealing decisively with accusations against priests, one priest in particular. To be absolutely clear, what the report presents regarding Bishop Barres is inaccurate and misleading on key facts.  During his time as the Bishop of Allentown, Bishop Barres was, in fact, as vigilant as he is now about identifying and removing abusive priests and protecting God’s children. We urge everyone to take home and read the full statement regarding the inaccuracies in the report. The statement is also available on the diocesan website at www.drvc.org.

The abuse of any human being – particularly of children – is a terrible sin and a crime.  It should not happen anywhere, and it most particularly should not happen in the Catholic Church.  The fact that it did is disgraceful, and the Bishop is committed to removing any abusers and keeping out future ones.  And we continue to pray and work toward healing for survivors of abuse.  The Pennsylvania report looks back at 70 years.  It is important to note the progress that has been made since 2002.  It is also important to be accurate when reporting on or speaking about the record of Church leaders who have confronted these terrible issues. Clearly, the Church’s vigilance in this area can never cease, and, in fact must always be expanded.